Todos los equipos tienen conflictos. Si en el tuyo no hay ninguno, no es que vaya todo bien: es que la gente no dice lo que piensa, y eso es peor.
El problema no es el conflicto. Es el conflicto que se deja crecer. Ese que empieza con un comentario en una reunión y acaba con dos departamentos que no se hablan, clientes mal atendidos y alguien buscando trabajo fuera.
Un conflicto sube escalones
El economista y mediador austriaco Friedrich Glasl describió algo que cualquier gerente ha visto sin ponerle nombre: los conflictos escalan por fases, y cada fase es más difícil de revertir que la anterior. Propuso nueve escalones agrupados en tres zonas.
| Zona | Escalones | Qué se ve | Quién puede resolverlo |
|---|---|---|---|
| Todavía pueden ganar los dos | 1. Tensión · 2. Debate y polarización · 3. Hechos en vez de palabras | Posturas rígidas, discusiones que se repiten, cada uno hace las cosas a su manera sin hablar | Las propias partes, con su responsable al lado |
| Uno gana y otro pierde | 4. Coaliciones · 5. Pérdida de imagen · 6. Amenazas | Se buscan aliados, se descalifica al otro delante de terceros, aparecen ultimátums | Un tercero neutral que medie |
| Pierden los dos | 7. Daños limitados · 8. Destrucción · 9. Juntos al abismo | Sabotaje, daño deliberado, nadie piensa ya en la empresa | Solo una decisión de la dirección |
Lo importante de este modelo no es memorizar los nueve escalones. Es entender dos cosas: cuanto antes actúes, más barato sale; y a partir de cierto punto, una conversación amable ya no basta.
Cuándo deja de arreglarse solo
Muchos gerentes esperan. Piensan que son cosas de personas adultas y que se resolverá con el tiempo. A veces pasa. Pero hay señales claras de que el conflicto ha subido de zona y ya no se va a arreglar solo:
- Cada parte habla del otro con otras personas, pero no con él.
- Se empiezan a formar bandos dentro del equipo.
- Aparecen descalificaciones personales, no sobre el trabajo, sino sobre la persona.
- El conflicto ya afecta a clientes, plazos o calidad.
Cuando veas dos de estas señales, ya no es momento de esperar. Es momento de intervenir.
Cómo lo abordo
Mi forma de trabajar parte de una idea que repito mucho: los managers tenemos derecho a saber la verdad. Y eso incluye los conflictos. Un conflicto escondido no desaparece; se pudre.
Cuando intervengo, sigo un orden:
- Hablo con cada parte por separado. Para entender qué hay detrás. Casi nunca es lo que parece: lo que se presenta como un problema de carácter suele ser un problema de objetivos cruzados, de recursos o de funciones mal definidas.
- Separo los hechos de las interpretaciones. «No me pasó el pedido a tiempo» es un hecho. «Lo hace para fastidiarme» es una interpretación.
- Reúno a las dos partes, en privado y con tiempo. Nunca delante del equipo. Cada uno explica su versión sin interrupciones.
- Busco el interés común. Casi siempre existe: el cliente, el resultado del área, la empresa. Ahí está el punto de partida.
- Cierro con un acuerdo por escrito. Qué hará cada uno, qué haremos si vuelve a pasar y cuándo lo revisamos. Lo que no se escribe, no se ha acordado.
Los errores típicos del gerente que media
- Tomar partido demasiado pronto. En cuanto una parte siente que el jefe ya ha decidido, deja de colaborar.
- Resolverlo por decreto. Una orden puede cortar la discusión, pero no el conflicto. Volverá, y más fuerte.
- Mediar en público. Nadie reconoce un error delante de sus compañeros.
- No hacer seguimiento. Un acuerdo sin revisión es una tregua, no una solución.
- Confundir paz con silencio. Que nadie discuta no significa que el conflicto se haya resuelto.
Una línea roja
Hay situaciones que no se median. El acoso, las amenazas, la discriminación o cualquier forma de violencia no son conflictos entre dos partes: son conductas que se cortan, y para eso existen los protocolos internos y, si hace falta, el asesoramiento legal. Mediar ahí sería poner al mismo nivel a quien sufre y a quien agrede.
La herramienta Resolver un conflicto te dice en qué escalón está, qué suele haber detrás y cómo llevar la conversación hasta un acuerdo por escrito.
Referencia: Friedrich Glasl, modelo de escalada de conflictos («Konfliktmanagement», 1980).
Tus acciones para esta semana
- Piensa en el conflicto más activo de tu empresa y sitúalo en la escalera. ¿En qué zona está?
- Si está en la primera, habla con las dos partes esta misma semana.
- Si está en la segunda, no lo resuelvas tú solo: busca a alguien neutral que medie.
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